viernes, enero 29, 2010 Publicado por Mina Argel   2 comentarios:

Soñé que mi abuela y yo preparábamos el cadáver de una muchacha para meterla en su ataúd, que los de la funeraria tardaban mucho en llegar para llevarla al cementerio y que yo me compadecía de ella ahí dentro: con los oídos y la nariz rellenos de algodón y una moneda sobre cada párpado cerrado. Me compadecía de ella y le quitaba los algodones. Las monedas las dejaba en su lugar porque para cruzar el lago necesitas pagar o te quedas ahí varado por la eternidad. Cuando los de la funeraria llegaron por el ataúd la muchacha ya no estaba, ¡se había echado a volar sobre nuestras cabezas saliendo por una ventana hasta perderse entre el follaje del bosque! Y mi abuela se me acercaba y me decía con resignación y algo de comprensión -Ay m´ija!- mientras me pasaba las yemas de los dedos por el lóbulo de la oreja: tenía sangre seca que había resbalado desde mis oídos...y también de mi nariz.

Me recargo sobre el respaldo del sofá y pienso.

No me acuerdo que más sucedió en el sueño pero me desperté llena de nostalgia. Mi abuela falleció hace más de dos años a los 80 años y mi mejor amiga hace más de uno, ella era bailarina. Ahora frecuento más los cementerios que a los pocos conocidos que tengo y de nuevo siento que ésta cáscara que habito es demasiado grande para lo que contiene. A mí también se me extravió la mitad de la sonrisa.



Publicado por Mina Argel   1 comment

Hoy el sol entra por la persiana levantada y yo me despierto más temprano, para mí amanece cuándo el sol me da en la cara. Tomo unos sorbos de té recién hecho y me quedo mirando por el ventanal hacia la calle. Vivo en un tercer piso. Enfrente hay un árbol enorme que tendrá ya unos 100 años pero aun en invierno sigue siendo verde. Me da nostalgia.
 
Yo rara vez salgo de mi dpto. a menos que sea sumamente necesario. Pero hoy fui a casa del abuelo. Mi visita siempre le alegra el día, nos tomamos un café y platicamos horas y horas. Me cuenta anécdotas atemporales y aespaciales que yo he ido acomodando como un rompecabezas para intentar comprender esta familia. El tiene casi 90 años. No tengo otro padre más que él  y no conozco uno mejor. Cuándo mi hermana y yo éramos pequeñas, siempre tenía tiempo para nosotras y siempre andaba de un humor tal que me hacía creer que "nada es lo suficientemente malo para ensombrecernos la vida".
Cuando la abuela enfermó, supe que era algo muy grave: durante los meses siguientes, al abuelo se le veía siempre pensativo con la mirada bien fija en un punto que no existe, y donde no lo podía alcanzar. La noche que su compañera de vida y su gran amor murió, alguna parte de él se fue con ella. Esa parte contenía, entre otras tantas cosas, la mitad de su sonrisa y toda su risa.
Lo escucho hablar y lo miro beber el té de canela. Su cabeza está hurgando en aquella época a donde pertenece su historia. Yo espero, pero no sucede. Se hace de noche, nos despedimos y regreso a casa. No sucedió, desde hace tres años no lo he escuchado reír. Algo me oprime el pecho, me siento de nuevo una cáscara seca y hueca a punto de desquebrajarse. Pongo música a  todo volumen y me subo a la elíptica.  Aumento la velocidad, luego la resistencia, sube mi ritmo cardiaco, lloro hasta el cansancio. Hoy en día cualquier cosa me ensombrece la vida...ahora le toca a los kilos de más. Que patético.

martes, enero 26, 2010 Publicado por Mina Argel   3 comentarios:

Ya sabes que yo siempre fuí una niña precoz, que peco de desconfiada y fatalista.  Que enfermo de rigor y realidad.
Que no creo en "...y vivieron felices para siempre.."  y los principes de mis cuentos siempre ocultan garras o patas de cabra.
Tú,  mi pequeña mocosa, mi tuza, mi montoncito, apenas tienes 23 y nunca has salido de casa de mamá, no has vivido sola, no sabes que el refri no se "rellena" solo, ni que los trastes y la ropa sucia no reaparecen limpios en las alacenas y clósets con solo dejar de mirarlos...es mas! apenas si has viajado un poco.
Yo tambien pensé que podría comerme el mundo a puños, que se puede depender de la amabilidad de los extraños, que los dioses nos separaron por la mitad por pura envidia de vernos tan radiantes de felicidad y que cuando encontrara esa mitad, todo en el universo tomaria su justo lugar...y yo en él.
Te falta todo por hacer: empezar a vivir, crecer,  aprender, viajar, encontrar, olvidar, conocer, perder, comprender. Y quisá por eso tambien te falta saber cuando hay que creer y cuando hay que dudar. Prométeme que antes de considerar las promesas de cualquier sapo verrugozo que diga ser tu principe azul (ya sabes a quién me refiero) ya tendrás, por lo  menos,  nociones básicas de zoologia para saber que un hombre y un anfibio no se parecen en nada.





"No quieras correr antes de caminar"

lunes, enero 25, 2010 Publicado por Mina Argel   2 comentarios:



A mediados de julio las hojas muestran cierto cansancio. ¿Lo ves? Es humano enfermar a escondidas. No, no ocurre nada en mí instantáneamente. Pero resulta que pasa. Crecen en mí voces y mueren un montón de cosas. Nos absorbemos mutuamentes y así está bien, aunque siempre podría estar mejor. Ya soy grande, cada vez soy más valiente, para vagar, para andar ciegas, por allí.


 
Blogger Template By Lawnydesignz